El banjo

15 de octubre de 2013 § Deja un comentario


Es posible que hayan segado mis jóvenes retamas
pero, qué importa, si el banjo sigue hablando de amor en las llanuras del Sur.

Banjo 2 BWSí, gravaron heridas hace tiempo en unos ojos que me eran aún desconocidos,
pero, qué importa, si el banjo aún salpica historias de amor sobre la tierra extendida.

Cuando el odio arrancó de mis entrañas un golpe de sudor
el banjo cabalgaba sobre la cebada y me trajo algo más que la calma:
la conciencia de la calma.

Anónimo, el banjo envuelve en dorado los remolinos de polvo al atardecer
para que nosotros, aún lejos, regresemos.

Limpié mi corazón escuchándolo cuando desgranaba los días del camino.
El peso se esfumó como un fantasma y el sol me arrebató mi temblor sin casa
dejándome su roja caricia de semilla.

Escucho de nuevo la tierra debajo de mis botas y me hago consciente
de que son lo único que tengo.
Entonces la fuerza caliente de mis piernas se llena de comienzos.

El banjo siempre está sonando.
Cuando me perdí en el ansia de motor del ciudadano
tocaba anónimo en las llanuras del Sur, sin esperarme, sin abandonarme.

Ahora vuelvo a él como quien regresa a los caminos que recorrió de niño.
Paso los dedos por todas sus imágenes y decido quedarme para volver a nacer.

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