Nuestras sombras

23 de julio de 2015 § Deja un comentario


Hace ya unos años, Helia y yo vivíamos en un piso en Cuatro Caminos, Madrid, cuya terraza era el doble de grande que el interior habitable.

Helia y Macu - Madrid, 19 de marzo de 2006

Helia y Macu – Madrid, 19 de marzo de 2006

Pero en aquella época las estrecheces de nuestro departamento nos daban igual porque teníamos una terraza enorme. En ella imaginábamos millones de fiestas que nunca hicimos, cenas con amigos a los que nunca invitamos y días de verano en los que tomaríamos el sol cómodamente sin necesidad de ir a la piscina del barrio.

No importaba que yo tuviera que levantar la base de mi cama si quería cerrar la puerta de mi cuarto o que Helia tuviera en el suyo un terrible ruido de motor de sólo Dios sabe qué cosa que no paraba de sonar ni de día ni de noche. Nos acostumbramos a vivir sin calefacción en invierno y a compartir un sólo ordenador, a tener alguna que otra mancha de humedad en la pared y a circular por el pasillo en fila india. A nuestros 22 años, aquella terraza nos hacía sentir en el mejor de los palacios.

Una noche de marzo del año 2006 había una luna llena tan grande que parecía volcar su rostro sobre nosotras a tan sólo unos metros de nuestras cabezas. Helia y yo la estábamos mirando en la terraza cuando nos dimos cuenta de que dos sombras acompañaban nuestros movimientos sobre la silenciosa pared blanca. Aquellas figuras eran tan nítidas que parecían tener vida propia.

Pasamos un buen rato jugando a hacer gestos mirando aquellos dos nuevos personajes que salían de la luz de la luna y caían sobre el escenario blanco. Cuando nos cansamos de reír quisimos dejar grabados sobre la pared nuestros espectros y se nos ocurrió bordear las sombras con un lápiz: yo bordeé la sombra de Helia mientras ella posaba y, después, ella bordeó la mía.

Al día siguiente decidimos comprar pintura negra (de la que no se quita a no ser que raspes fuertemente la pared, para desgracia de nuestro casero) y rellenamos aquellos personajes inertes para la posteridad.

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