Crónica de un vendedor de agua

7 de marzo de 2017 § Deja un comentario


El precio de la vida comunitaria

Muchos emigrantes sentimentales huimos de nuestros países porque cada vez se parecen más a esos cementerios militares estadounidenses: alineados, racionalizados, funcionales, anónimos, estructurados, supervisados, seguros y ahorradores. En ellos, como en la vida, el hecho de que cada elemento tenga un sentido (económico) ha provocado que su conjunto carezca de sentido (existencial), y no sabemos encontrar la salida a esta cárcel paradójica.

Quizá por eso, muchos emigrantes sentimentales nos enamoramos perdidamente de los países latinoamericanos, donde lo imprevisible es el pan de cada día, y la monotonía, un lejano cuento de hadas.

A veces desarrollamos una afección exageradamente benévola por cualquier cosa extraña que encontremos y nos convertimos en auténticos pánfilos, en el sentido más literal de la palabra: «amantes de todo». Seguir leyendo… 

Anuncios

Etiquetado:, , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Crónica de un vendedor de agua en El arte es un juguete.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: