Copla para mi padre

17 de febrero de 2013 § Deja un comentario


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Macu y Luis

Yo, que no lloro nunca,
porque antes que llorar, te canto,
hoy que tú te desdibujas,
para amarrarte a mi pecho,
no fue bastante la música
y lloré por todo el año.

Para Luis, mi padre.
17 de febrero del 2013.

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Buen viaje, Chavela

16 de agosto de 2012 § Deja un comentario


Chavela Vargas

 

Al morir Chavela, muere algo demasiado grande,
muere algo más que una gran intérprete.

Como si fuera la misma tierra,
Chavela cargaba sobre sí todas las penas,
penas que no eran suyas,
penas de todos los hombres.

Todo lo comprehendía.
Todo se encontraba en ella.

Ella lo tomaba porque se sabía capaz de recibirlo,
porque ésa era su misión y era necesaria.

Ella transformaba, como la Tierra,
toda la basura del hombre en flores, en belleza.
Y sonreía.

Su voz fue un puente para que nos invitara a su alma,
como a una casa abierta.
Pero de todas sus obras, la más bella,
la sobrehumana, fue ella misma.

Gracias Chavela.

Chavela

12 de agosto de 2012 § Deja un comentario


Chavela de cobre, Chavela,
¡quién como tú para morir!
¡Quién como tú para morir!
Chavela, de cobre, Chavela.

Tú eres el luto del atardecer,
y has reencarnado mil veces
y has reencarnado mil veces
el vuelo de un inmenso amor.

El quebradizo sollozo
del hombre, hondo y herido,
el quebradizo sollozo, Chavela,
ha hecho su casa en tu voz.

¿A quién le hablas, Chavela?
¿Por qué no te siento cansada?
¿Ya conocías la muerte, Chavela?
¿Ya conocías la nada?

Infatigable, perenne,
te has levantado en la tierra
una y otra vez, sin agua,
una y otra vez, sin tregua;

y bajo el fuego implacable
como una flor que supiera,
que en medio de los desiertos
está sola la belleza.

***

Chavela, dulce de plata,
Chavela, de hambre y de vientre,
¡quién como tú pudiera, Chavela,
abrazar a la muerte!

¡Llévame a tu mundo, Chavela!
Y si alguna vez lo estuve,
y si alguna vez lo estuve, Chavela,
devuélveme contigo.

Tu voz conoce el quejido
de un adiós que nunca acaba,
y resiste en ese umbral,
como un guerrillero sin arma.

Tú no te puedes morir, Chavela,
en ti guardamos la pena
tú la llevabas en brazos, Chavela,
como si no fuera pena.

¡Quién puede sostener la voz,
en ese temblor amargo!
¡Quién puede sostener la mano,
a punto de decir adiós!

Y mientras tú sonríes, Chavela,
una sonrisa de amante de la muerte,
se hace perpetuo y revive
un plateado temblor.

***

¿Cómo desenterrarte, Chavela,
para volverte a besar
para volverte a besar
la frente de cobre y fuego?

Tú no te has muerto, Chavela,
tú te has dormido a mi lado
y en cada angustia que canto, Chavela,
en mi pulmón te despiertas.

Tú no te puedes morir, no puedes,
esto no es morir, Chavela;
sino enamorar la vida
y escaparse con ella.

No quiero soltarte, Chavela,
yo no quiero que te vayas;
¿cómo convierto las noches
de soledad, en palabras?

¿Qué hago con tus adioses, Chavela,
que se me han convertido en patria?
¿Qué hago con esta pena
que desde dentro me arrastra?

Sólo tú puedes morir bailando, Chavela,
sólo contigo la muerte baila;
porque a tu lado las noches negras
se han hecho noches de plata.

***

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